Estrella de la Copa Mundial de la FIFA 1982: Paolo Rossi

Algunas personalidades futbolistas sobresalientes ponen el sello a su deporte a través de muchos años o incluyo de décadas. Algunas estrellas de las esferas celestiales resplandecen por el contrario solamente para corto tiempo y se vuelven sin embargo inmortales.

Una de estas "estrellas fugaces" es Paolo Rossi. Entre 1982 y 1985 todo Europa hablaba del delgado joven de la Toscana con el olfato inimitable por los goles. Fue el único que se acercó lo más posible al inolvidable Gerd Müller.

Casi puede compararse con un cuento la subida a super estrella en la Copa Mundial de la FIFA 1982 en España del delantero nacido el 23 de septiembre de 1956. Después de haber sido contratado ya con 18 años por el Juventus de Turín, bajó a la Segunda Liga en 1975 debido a problemas de lesiones crónicas de la rodilla, primero al Como y después al Vicenza. Allí metió 21 goles en la temporada de 1976/77 y ayudó al club a la subida de liga. Un año después pasó a ser incluso Vicecampeón detrás del Juventus de Turín gracias a 24 goles de Rossi.

Paolo Rossi fue el mejor goleador de la tercera Copa Mundial de los italianos en 1982. (Foto: Augenklick)

También el entrenador nacional, Enzo Bearzot, se sintió impresionado de tal modo por el joven de 21 años que poco después de su debut en la "Squadra Azzurra" se lo llevó incluso a la Copa Mundial de la FIFA 1978 a Argentina. Allí el gran talento demostró con tres goles su fenomenal olfato por los goles y participó decisivamente en el 4° puesto de su equipo. A continuación cambió al AC Perugia.

El ligero delantero - 1,74 m. de altura y 66 kilos  - sufrió sorprendente y duramente un duro revés medio año más tarde en su carrera. El 30 de diciembre de 1978 "acordaron" Perugia y Avellino en la Primera Liga italiana un 2:2. El escándalo de apuestas salió a la luz a principios de 1980 y Rossi pertenecía a los tres culpables identificados. Reconoció haber respondido a la pregunta correspondiente de su rival con las palabras: "2:2? “Si queréis..." . Fue ignorancia o intención: se condenó al jugador de 23 años a una pena de tres años de suspenso, lo que más tarde se reduciría a dos años.

Fue una sensación que el entrenador de los Azzurri, Bearzot, nominara a Rossi - jugando entre tanto para el Juventus de Turín – en la alineación de la Copa Mundial de la FIFA 1982 a pesar de su falta de práctica, pues tras haber cumplir el tiempo de suspenso en abril, Rossi sólo había jugado tres veces en la Liga. Y fue de agradecer al cabezota de Bearzot el que el campeón del mundo se llamara poco después Italia. Pues el entrenador leyenda se enfrentó al fuego nutrido de la crítica de la prensa y siguió confiando tanto en el "pecador" Rossi como en el guardameta, Dino Zoff, ya de 40 años.

La crítica aumentó más aún cuando los "azul cielo" casi hubieran sido eliminados en la ronda preliminar después de tres desilusionantes empates contra Polonia, Perú y Camerún y pasaron sin victoria alguna a la ronda siguiente. Pero en el momento exacto, en los partidos decisivos de la Copa del mundo, salió Paolo Rossi en la mejor forma de su vida.

Después de un 2:1 contra Argentina para empezar la ronda intermedia, eliminó él solo con una tripleta a la selección maravillosa del Brasil a pesar de sus técnicos en filigranas Sócrates, Zico y Falcão. Al final quedó en 3:2 para Italia frente a una de las mejores selecciones brasileñas de  todos los tiempos que había fracasado por propia soberbia.

En la semifinal contra Polonia fue nuevamente Rossi quien metió los dos goles decisivos para la victoria por 2:0. Y en la Final contra Alemania (3:1) fue él quien marcó el gol de ventaja. Estos seis goles en tres partidos ayudaron a "Pablito", el sueño de cualquier madre, a alcanzar inmediatamente el estado de héroe en la patria. El entrenador, Sr. Bearzot, al que hubieran de mandado la mayoría de los "Tifosi" cuatro semanas antes al infierno, se convirtió en un santo del fútbol.

Italia fue campeona mundial en 1982 por tercera vez, Paolo Rossi el mejor jugador del torneo y poco después se le nombró el Futbolista Europeo del año. A partir de entonces durante tres años todo salió a pedir de boca para Rossi incluso en el Juventus Turín. La "vieja dama" Juventus ganó el campeonato de liga, la copa, Eurocopa de campeones de liga y de campeones de copa así como la Supercopa de la UEFA.

Después de esta avalancha de éxitos, Rossi abandonó en 1985 la "Juventus" y cambió al rival de siempre AC Milán. Pero con la camiseta del Milán no tuvo tanta suerte. A pesar de ello se le llamó de nuevo en 1986 a la plantilla italiana para la Copa Mundial de la FIFA. En México Rossi no llegó a jugar y, aquejado de constantes lesiones, acabó por último su carrera deportiva en 1987 a la edad de casi 31 años en Hellas Verona.

Después de su retirada la siempre modesta estrella se dedicó ante todo a su gran pasión, al submarinismo de profundidades. Lo que queda es el recuerdo de un gran futbolista, que en 48 partidos internacionales metió 20 goles y en 215 juegos de la Primera Liga acertó 82 veces.