Estrella de la Copa Mundial de la FIFA 1958: Just Fontaine

El primer futbolista francés famoso en el mundo fue Lucien Laurent, que metió el primer gol en un campeonato del mundo en 1930 en el partido contra México y falleció en abril del 2005 a la edad de 97 años.

Pero el señor de los goles, la primera gran estrella, el primer “jugador de oro“ de los franceses fue Just Fontaine. Los fans llaman a este hombre con gran respeto “Señor Dinamita“.

Fontaine no nació en Francia sino en Marrakech, Marruecos, el 18 de agosto de 1933, como hijo de un padre del norte de Francia y de una madre española. La familia numerosa Fontaine la componían además de los padres cinco hijos y dos hijas. A deseos de su padre, que trabajaba en el sector del tabaco, Just debía haberse dedicado al baloncesto y al atletismo y estudiar medicina. Pero el hijo se salió con la suya de jugar al fútbol y ganó el campeonato juvenil en su primera temporada con el AC Marrakech. A través del USM Casablanca, en el que salió goleador marroquí, su trayectoria profesional le llevó a Francia con 20 años.

Just Fontaine fue uno de los mejores delanteros de su tiempo. En 1958 en la Copa Mundial en Suecia fue el mayor goleador, antes que los artistas de los campeones brasileños. (Foto: Feuer)

Allí Fontaine jugó en Niza, con el que se llevó la copa y al año siguiente el campeonato nacional, y en Reims, en cuyas filas fue dos veces el mayor goleador francés. Pero la mayor tribuna de su estilo de jugar y de su arte goleadora fue la Copa Mundial de 1958 en Suecia.

Este torneo fue suficiente como para formar parte con posteriores ídolos como Platini o Zinedine Zindane de las afortunadas generaciones de futbolistas del país hasta la actualidad. El secreto de su  popularidad es un mérito hasta ahora nunca alcanzado en la historia de los mundiales: Fontaine desde el torneo en Suecia mantiene el récord de haber realizado el mayor número de goles en una final de la Copa Mundial. En 1958 metió 13 goles, como mínimo un gol en cada uno de sus seis juegos. Y Fontaine ni siquiera tuvo que convertir los dos penaltis que se le dieron a Francia.

En el 7:3 contra Paraguay Fontaine acertó tres veces. En el 3:2 contra Yugoslavia metió dos goles. En el tercer partido contra Escocia (2:1) logró meter un gol. En los cuartos de final contra Irlanda del norte (4:0) marcó el mediocampista otros dos goles. En la semifinal contra el posterior campeón mundial Brasil (2:5) Just fue responsable de uno de los goles. El momento cumbre fue en el partido por el tercer puesto contra Alemania: En el 6:3 mandó cuatro veces al guardameta alemán Kwiatkowski dentro de la red.

La camiseta con el número 13 fue para Just Fontaine un símbolo de la suerte. Pues Fontaine, que hasta entonces sólo había realizado cuatro partidos internacionales, sólo entró en la formación del entrenador Paul Nicolas, porque su camarada de club Rene Bliard se tuvo que quedar lesionado en Reims. Al parecer la doble victoria del Campeonato y de la Copa con su club Stade Reims había puesto en forma al goleador Fontaine para la Copa Mundial. Lo curioso fue que Fontaine salió al partido con botas prestadas de fútbol. Después de sus 13 goles, el goleador récord devolvió las botas a su camarada de equipo Stéphane Bruey.

Junto a Zinedine Zidane, Just Fontaine perteneció a los futbolistas más queridos en Francia, aunque celebró su mayor éxito en la Copa Mundial de 1958 en Suecia. (Foto: Feuer)

Entre tanto la clasificación de los mejores goleadores de la Copa Mundial la encabeza el alemán Gerd Müller. Pero el alemán necesitó para sus 14 goles dos torneos mundiales (1970 y 1974). Siguen los brasileños Pelé y Ronaldo con doce goles. Fontaine a pesar de su bendición de goles no se sintió nunca feliz, pues Pelé le robó el espectáculo en la Copa Mundial en Suecia. En el duelo directo entre Brasil y Francia, Pelé destrozó el sueño final de Fontaine con tres goles. En el día 24 de junio de 1958 la estrella francesa metió un sólo gol mientras que Pelé, con sus 17 años, pasó a convertirse con tres goles en el nuevo héroe brasileño.

Fontaine comprendió su gran mérito, aunque con algunos años de retraso: “Más tarde me di cuenta de lo que había logrado. En aquel entonces nadie daba nada por el goleador.“ El que sin sus colegas de la delantera no hubiera logrado nunca su botín de goles, Fontaine dijo: “Acerté tantas veces porque me lanzaba con Raymond Kopa y siempre jugábamos un fútbol de ataque. En seis partidos metimos ambos juntos 16 goles y como equipo más de 23 goles."

Pero la suerte de Just Fontaine se distorsionó después de esta Copa Mundial. En 1960 metió contra Chile sus goles número 29 y 30. Cuatro días más tarde, el 20 de marzo, el mediocampista se quebró por primera vez la espinilla izquierda en el partido de Liga contra FC Sochaux Montbéliard. El jugador de 27 años tuvo que pausar diez meses, y después se volvió a romper la misma pierna. Después de una larga pausa siguió una operación del talón de Aquiles. El cometa Fontaine se había consumido.

Pero su balance permaneció digno de verse: En 21 partidos Fontaine metió 30 goles para el Equipo Tricolor. En su carrera profesional desde 1950 hasta 1962, su mayor éxito fue la participación en la final de la Eurocopa de los campeones de liga de 1959 contra el Real Madrid. En total el muchacho moreno de 1,72 metros de altura y 73 kilos de peso ha de haber metido  más de  400 goles en 450 partidos para Casablanca, Niza, FC Reims y Stade de Reims.

Después de finalizar su carrera activa, Fontaine fue Presidente de la Asociación francesa de jugadores, durante corto tiempo entrenador en Toulouse y responsable de la selección nacional, pero se dedicó ante todo a su negocio de artículos de deporte en Toulouse. En febrero de 2005 la Asociación Francesa de Fútbol (FFF) le concedió a Just Fontaine una medalla de honor después de haber sido elegido el mejor jugador de Francia de los últimos 50 años dentro del marco de las celebraciones del aniversario de la UEFA . El fenómeno Fontaine lo explicaba el afectado con toda modestia: “Todo lo que he llegado a ser, se lo debo a Raymond Kopa. Pues fue mi amigo el que me quitó mis entorpeces y practicó conmigo los pases que nos llevaron a meter goles."