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Cuando Fritz Walter falleció el día 17 de junio del 2002 a la edad de 81 años en su casa de Alsenborn-Enkenbach, se guardó luto en todo Alemania. Fritz Walter fue una de las mayores personalidades deportivas de la nación. Su nombre es sinónimo del quizás mayor éxito deportivo que haya ganado Alemania nunca jamás. Fritz Walter – fue y es sinónimo del triunfo alemán de la Copa Mundial de la FIFA de 1954. El simpático jugador procedente de la región alemana del Palatinado, que fue venerado por millones de compatriotas, llevó a la selección nacional alemana a ganar el primer título de la Copa Mundial de la FIFA.
El 4 de julio de 1954 es para Alemania el día del ”Milagro de Berna“. Fue el día en que los cronistas escribieron la historia más maravillosa del fútbol alemán. Fue el día de la victoria final por 3:2 de los alemanes contra los húngaros, que hasta entonces no habían perdido ningún partido y estaban considerados como el ”super equipo“ de su época. El mayor triunfo en el estadio de fútbol Wankdorf - lloviendo a mares - se puede atribuir también a los nombres de otros héroes. Sepp Herberger, el entrenador nacional, también se convirtió en leyenda en Alemania. Toni Turek, el diablo en la portería, que hizo desesperar a los húngaros, se hizo igual de famoso como Helmut Rahn, el “jefe“, que abrió a Alemania con su gol del 3:2 en el minuto 84 el primer título a la Copa Mundial de la FIFA. Pero el 4 de julio de 1954 fue ante todo el día de Fritz Walter. Como capitán recibió de manos del Presidente francés de la FIFA, Jules Rimet de 82 años, la ”Diosa de Oro“, la primera Copa Mundial de la FIFA. La victoria de la Copa Mundial de la FIFA 1954 disparó en Alemania una gran euforia. Después de la Segunda Guerra Mundial, el país se encontraba excluido de todos los acontecimientos deportivos como los Juegos Olímpicos de 1948 en Londres o la Copa Mundial de la FIFA de 1950 en Brasil. Los alemanes pudieron aparecer de nuevo por primera vez en el gran escenario deportivo en 1954. El equipo fue acompañado por las escasas esperanzas de los alemanes. Pero en el alojamiento del equipo en el lago Thuner See, a los pies del macizo de los Alpes berneses, nació en la selección el “Espíritu de Spiez“, que todavía hoy es conocido entre los fans alemanes de fútbol. Herberger fue el arquitecto de los maravillosos rendimientos, Fritz Walter su jugador más importante, que puso en práctica sus ideas que el equipo ejecutaba. La historia de Fritz Walter es la historia de un hombre que además de sus extraordinarias cualidades futbolísticas también fue querido y honrado porque siempre estaba arraigado a la tierra, era optimista y amable. Fritz Walter nació el 31 de octubre de 1920 en Kaiserslautern como hijo mayor de una familia de cinco hijos (Ludwig, Ottmar, Sonja, Gisela). Su padre Ludwig y su madre Dorothea llevaban el bar del club del 1. FC Kaiserslautern. Este lugar se convirtió en el punto de partida de una carrera superlativa. En 1928, con siete años de edad, el pequeño Fritz se puso por primera vez la camiseta de los ”diablos rojos“. En 1937, con 17 años, realizó su primer juego con un permiso especial en el equipo de la Primer Liga. En 1940 el interior jugó como jugador nacional a las órdenes de Sepp Herberger y metió tres goles contra Rumanía (9:3). En 1951 celebró contra Suiza su retorno a la selección nacional y fue por primera vez campeón de la liga alemana con el 1. FC Kaiserslautern. En 1953 volvió a conseguir el título con su club. En total jugó cinco veces en su carrera deportiva la final por el campeonato de la liga alemana. Pero el año Walter fue el de 1954: Fritz ganó la Copa Mundial de la FIFA en Suiza con su hermano pequeño, Ottmar. Por vez primera en la historia del fútbol mundial salieron dos hermanos a la final y ganaron.
En 1958, con 37 años, se despidió del escenario internacional en su segunda Copa Mundial de la FIFA en Suecia. Jugó 61 partidos internacionales, metió 33 goles y fue 30 veces capitán de la selección nacional. El 20 de junio de 1959, el ciudadano de honor de su ciudad natal finalizó su carrera con un partido contra el Racing de París. En 379 encuentros había metido 306 goles para el 1. FC Kaiserslautern. Llegó a su punto final una carrera futbolística sin escándalo alguno. Fritz Walter se ocupó como futbolista de muchas noticias sensacionales. Como persona privada Fritz Walter, que se casó en 1948 con Italia Bortoluzzi, vivió tan idealmente como de deportista. Cuando en 1995 recibió la Orden de la FIFA por la obra de su vida en el estadio de Wankdorf de Berna, el famoso periodista deportivo Rudi Michel le denominó ”un campeón en modestia“. Franz Beckenbauer, que admiró de pequeño a Fritz Walter, llama al capitán de 1954 el “futbolista alemán más importante“. Ulfert Schröder, un renombrado periodista de fútbol, describe las cualidades de Fritz Walter así: “Cojamos de Franz Beckenbauer la tranquilidad y la visión del juego, de Günter Netzer el talento, la idea inicial, el grandioso gesto, de Wolfgang Overath la sensación del balón y la peligrosidad de goles, de Uwe Seeler el espíritu de lucha y la valentía y por último de Berti Vogts la dedicación patriótica y la fidelidad." Fritz Walter fue querido y estimado por todos los alemanes, pero su corazón siempre latió por el rojo, por los colores del 1. FC Kaiserslautern, la ciudad de una de las mayores bases militares americanas (”K-Town“). A pesar de las ofertas lucrativas de Milán, Madrid o Nancy, Fritz Walter nunca se dejó llevar por el dinero. También su querida mujer Italia, una italiana de nacimiento, se quedó a vivir en el Palatinado, en las proximidades del legendario Betzenberg, en donde se encuentra el estadio de fútbol del Kaiserslautern. Después de su época activa, el jefe honorífico de la selección nacional siguió empeñándose por el fútbol. Fue asesor del SV Alsenborn, que una vez llegó a ser aspirante a la Primera Liga, y posteriormente fue representante de la Fundación Sepp-Herberger así como la figura de un fabricante de artículos deportivos. Para la fundación Herberger Fritz Walter puso su empeño en la resocialización de presos y visitó a menudo las cárceles. El 31 de octubre de 1985 los ciudadanos de Kaiserslautern dieron al estadio de fútbol en Betzenberg el nombre “Fritz-Walter-Stadion“, lo que no le gustó siquiera de lo modesto que era. El campo de fútbol sigue siendo el “Betze“, opinó Fritz Walter, después de haber dado su nombre a una calle, una escuela, una locomotora de trenes, una marca de cava, una fundación de utilidad pública y naturalmente también un torneo de fútbol. Como embajador del Comité Organizador de la Copa Mundial de la FIFA 2006™ Fritz Walter participó decisivamente en que la Copa Mundial de la FIFA viniera a Alemania y fuera elegida la ciudad de Kaiserslautern como lugar de encuentro. “Fritz“, que había recibido muchos galardones y órdenes y mantenía buenos contactos especialmente con el antiguo Canciller alemán y paisano del Palatinado, Helmut Kohl, tuvo su última gran aparición pública el 5 de diciembre del 2001. Aquel día la ciudad de Kaiserslautern entregó en Frankfurt del Meno sus documentos de solicitud al Comité Organizador de la Copa Mundial de la FIFA. Entonces Fritz Walter se deseó: “Para mí sería el cielo, poder ir en el 2006 con mi hermano Ottmar y Horst Eckel a la tribuna de nuestro estadio para ver partidos de la Copa Mundial de la FIFA. Se lo agradecería muchísimo a Dios.“ Pero el deseo no llegó a cumplirse, pues Fritz Walter falleció durante la Copa Mundial de la FIFA 2002. En Corea los jugadores nacionales alemanes dedicaron su victoria de cuartos de final contra los EE.UU. a su gran ídolo. Las honras fúnebres por Fritz Walter se celebraron allí donde se hubiera sentido muy bien, a saber en el campo de fútbol, en su estadio: el Fritz-Walter-Stadion. En la tribuna habían ocupado asiento su triste hermano Ottmar y Horst Eckel del equipo campeón mundial de 1954, en el que habían jugado cinco jugadores de Kaiserslautern. Pero la mayor parte del “Milagro de Berna“, siempre lo han acentuado todos los jugadores, se la llevaba el genial Fritz Walter. |