Estrella de la Copa Mundial de la FIFA 1950: „Pepe“ Schiaffino

La mayoría de los 199.854 espectadores vivieron desde su punto de vista el 16 de julio de 1950 en la cuarta Copa Mundial una de las mayores tragedias deportivas.

En el estadio Maracaná, construido expresamente para esta Copa Mundial, Brasil como país anfitrión era el mayor favorito para llevarse el título. Pero en el último partido de la ronda final, que llevaron a cabo los vencedores de los grupos, ocurrió en Río de Janeiro lo inusitado. Uruguay, por segunda vez en la historia de la Copa Mundial, se llevó el título 20 años más tarde de la victoria de Montevideo con un 2:1 contra los brasileños.

Franca, con su gol al 1:0, había aumentado aún más las esperanzas de los anfitriones de llevarse el triunfo aspirado. Pero los “Uruguayos“ Juan Alberto Schiaffino y Alcides Edgardo “Ghigga“ destrozaron con sus goles la suerte de los brasileños. Schiaffino, con 25 años en la victoria de los mundiales, describió posteriormente sus recuerdos del torneo de la Copa Mundial: “Apenas si conocíamos a nuestros rivales, nada de los españoles ni de los suecos y menos aún de los brasileños. Pero habíamos venido a dar lo mejor que teníamos.“

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En el único partido de grupo, el campeón mundial de 1930 eliminó a Bolivia en Belo Horizonte por 8:0. En la ronda final los uruguayos lograron primero sólo un 2:2 contra los españoles en São Paulo y un 3:2 contra Suecia en el mismo lugar. Los brasileños pasaron al último  partido de la final con mejores recomendaciones: 4:0 contra México (en Río), 2:2 contra Suiza (en São Paulo) y 2:0 contra Yugoslavia (en Río) rezaban los resultados del grupo. En la ronda final el favorito dio una vuelta completa, barrió del campo de fútbol a Suecia con 7:1 y a España con 6:1 (ambos partidos en Río). El partido final, que debido a la forma antigua de torneo no se le llamaba la Final, pero que debía dar el resultado definitivo, la cosa parecía ser sólo una formalidad. Si no hubiera estado allí Juan Alberto Schiaffino…

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Juan Alberto “Pepe“ Schiaffino fue el jugador sobresaliente en la victoria de la Copa Mundial de Uruguay en 1950. (Foto: Feuer)

Junto con diez camaradas de equipo, de los hay que destacar ante todo a Ghigga, ”Pepe“ Schiaffino dio la sensación.  Schiaffino, nacido el 28 de junio de 1925 en Montevideo, metió el 1:1 tras un pase de Ghigga. Con el gol de la victoria por parte de Ghigga al 2:1 se revanchó Schiaffino preparándole este gol.

“Pepe“ Schiaffino mostró excelentes rendimientos durante todo el torneo del Copa Mundial. El interior, que también podía asumir la posición del delantero centro, fue en el césped la “cabeza“ de la selección ”Celeste“ y el brazo largo del entrenador Juan López. Las fuerzas de Schiaffino eran su técnica, su rapidez, su firmeza y la precisión y potencia de sus disparos. Su sobresaliente rendimiento contra Brasil le convirtió en un héroe nacional del pequeño país a orillas del Río de la Plata. Juan Alberto Schiaffino falleció el 13 de noviembre de 2002, después de haber sido nombrado en su país ”Futbolista del siglo“.

Lo que ocurrió en la “Final“ de la Copa de 1950 lo describió Schiaffino a sus compatriotas en sus relatos que tuvo que repetir cientos de veces.  “Nuestras posibilidades eran de uno a 99. Brasil estaba lleno de euforia. Pero no teníamos ninguna señal de preocupación ni de nerviosidad. Se necesitaba además tener una buena porción de indiferencia cuando nos encontramos en el césped ante el trasfondo de casi 200.000 personas en éxtasis. Durante el juego los dejamos venir y luego atacamos. Nuestra victoria mandó a Brasil a la desilusión, a la duda y a la resignación“, informaba Schiaffino y añadía de vez en cuando leyendas que iban unidas a este partido. “Debieron de morir dos personas, y muchas otras sufrieron ataques cardiacos. El entrenador brasileño huyó del estadio de fútbol disfrazado de mujer, nuestros rivales se escondieron durante días, que digo, semanas, de sus fans“, contaba. Para él fue también inolvidable el retorno a la patria en donde se le preparó al segundo Campeón Mundial una gran fiesta en el Estadio Centenario in Montevideo.

Para Schiaffino, y también para Ghigga, el estadio Maracaná supuso el trampolín para una carrera de éxitos en Italia. Schiaffino pasó después de la Copa Mundial de 1954 al AC Milán por la suma entonces récord del mundo de 72.000 libras esterlinas. Con el Milán gañó tres veces el campeonato de liga y entró en 1958 en la final de la Copa de Europa. El club le eligió más tarde como uno de los diez mejores jugadores de la historia del club. Después de seis años en Milán, el delantero jugó otros dos años más en el AS Roma y finalizó su carrera en Italia con 188 partidos y 50 goles en la Primera Liga. En 1962 volvió a Uruguay, para el que realizó 25 partidos internacionales (11 goles/de ellos 7 de Copa Mundial). Su colega Ghigga jugó activamente durante ocho años en Roma y cambió después para dos años al Milán antes de colgar las botas en 1964.

Schiaffino asumió en 1976 durante seis meses el cargo de entrenador de Penarol Montevideo y ayudó posteriormente en dos partidos como entrenador interino a la selección nacional de Uruguay. Schiaffino fue muy popular hasta el fin de su vida como representante del doble Campeón Mundial. Por el contrario al arruinado Ghigga las Autoridades estatales tuvieron que darle un empleo en un Casino.

Schiaffino, cuyo juego de pase y combinación era extraordinario, logró el éxito como profesional a la edad de 18 años en el Penarol. Se llevó con este club seis títulos de campeón de liga. Con 20 años dio su primer debut internacional contra Argentina en la Copa de Sudamérica,  que ganó Uruguay. Cinco años más tarde siguió el título Mundial. En alusión al lugar de este milagro futbolístico, el estadio de Maracaná,  se le llamó también a Juan Alberto ”El Maracanazo“. En la Copa Mundial de 1954 en Suiza, Schiaffino fue también el jugador clave de Uruguay, que llevó a su equipo hasta la semifinal, donde perdió contra Hungría. El hijo de emigrantes italianos también disputó posteriormente otros cuatro partidos de cualificación para Italia, pero no pudo cualificarse para la Copa Mundial de 1958. Sin Schiaffino, la victoria de la Copa Mundial de 1950 fue el último gran triunfo de la selección ”Celeste“.