Estrella de la Copa Mundial de la FIFA 1938: Silvio Piola

Los años treinta del siglo pasado fueron una edad de oro del fútbol italiano. El periodista y profesor de fútbol Vittorio Pozzo del periódico “La Stampa“ había llevado a Italia al título de la Copa Mundial de 1934 en el propio país.

Dos años más tarde, Pozzo fue vencedor olímpico en Berlín con un nuevo equipo. En 1938 la “Squadra Azzurra“ defendió la ”Coupe Jules Rimet“ en la Copa Mundial en Francia.

Cada uno de los equipos ganadores tenía un jugador sobresaliente: En 1934 fue Guiseppe Meazza, en 1936 entusiasmó Ugo Frossi y el año 1938 se encontraba bajo los signos de Silvio Piola. Su nombre es sinónimo en Italia de goles y tiros de espalda. Cuando en el cambio del milenio, la FIFA organizó una encuesta mundial de los mejores futbolistas de todos los tiempos, el italiano, nacido un 29 de septiembre de 1913 en Robbio Lomellina y fallecido el 4 de octubre de 1996 en Gattinara, llegó en esta clasificación mundial hasta el puesto 51. Para el mediocampista con los pies de oro fue éste el salario de una grandiosa carrera futbolística entre 1929 y 1954. Piola hizo historia por sus méritos en el torneo a la Copa Mundial en Francia.

A Silvio Piola, el campeón del mundo de 1938, se le llamó en Italia el ”Delantero con los pies de oro“. Muchos de sus goles fueron espectaculares. (Foto: Feuer)

En Italia son ante todo leyenda sus puestas artísticas. Después de dos goles en los cuartos de final contra el país anfitrión Francia (3:1) la prensa francesa lo bautizó ”Verdugo de los franceses“. En la Final Piola metió el 2:1 y el último gol del triunfo por 4:2 contra Hungría. El jugador nacional húngaro, Pal Titkos, describió más tarde sus recuerdos de la final de la manera siguiente: “Queremos ser como los leones, que todo lo desgarran. Pero nos falta la cabeza Toldi, su lucha, su espíritu. Eramos once jugadores, pero no un equipo. Los italianos, por el contrario, tenían tres actores geniales en el ataque: Meazza, Piola y Ferrari.“ El goleador Titkos alabó ante todo a su colega Piola: “En el centro estaba él entre sus dos muy buenos compañeros. Silvio Piola poseía una excelente condición física y adelantaba constantemente a sus rivales. Era un hombre de mucha agilidad y un mediocampista intrépido. Aprovechaba todas las oportunidades para meter goles.“ Piola mismo describió el modo de jugar de la entonces sobresaliente ”Squadra Azzurra“ como algo ejemplar: “Eramos los predecesores del moderno fútbol atlético. Pero después de esta final tuvimos que reconocer nosotros mismos que los húngaros eran los mejores jugadores técnicos.“

A Piola lo descubrió de joven un sacerdote entusiasta del fútbol, Don Sassi, el cual se entusiasmó inmediatamente con el delantero con sus 1,78 metros de altura y 77 kilos de peso por su intrepidez, rapidez y su fuerza de salto y de disparo. Un buen conocimiento del juego y rápidos reflejos delante de la portería contraria convirtieron a Piola en un sobresaliente talento. Don Sassi medió al joven delantero al entonces extraordinario club US Pro Vercelli, un club de fútbol en la ciudad obispal del valle del río Po. El hijo de un comerciante de telas realizó con 16 años su primer partido de campeonato para los ”águilas“.

Silvio Piola fue descubierto por un sacerdote. Disputó 566 partidos de campeonato y metió 290 goles. Éste sigue siendo en Italia récord en la Primera Liga. (Foto: Feuer)

Piola hizo su aparición en la selección nacional el 24 de marzo de 1935 en Viena. Italia venció a Austria por 2:0. Realmente fue el debutante, quien dominó a Austria. Piola jugó sustituyendo al campeón del mundo Meazza y metió los dos goles. En 1937 y 1938 recibió nombramientos para una llamada selección mundial. En la Copa Mundial en Francia fue no sólo el segundo mejor goleador con cinco goles sino que formó también el ‘Equipo Todo estrellas’ y fue elegido el mejor jugador del torneo. El campeón del mundo Piola, que en la Final de París estuvo implicado en tres de un total de cuatro goles, disputó su último partido internacional contra Inglaterra (1:1) el 18 de mayo de 1952 como capitán de la ”Squadra Azzurra“ en Florencia. En total participó en 34 partidos internacionales en los que metió 30 goles.

Entre su debut en la Primera Liga el 16 de febrero de 1930 en Boloña y su despedida como profesional del fútbol el 3 de julio de 1954 en Bergamo habían transcurrido 24 años, en los que Piola realizó partidos de campeonatos de liga para el Pro Vercelli, Lazio Rom, AC Turín, Juventus Turín y el FC Novara 566 y metió 290 goles. El récord de partidos lo sigue manteniendo aún hoy en Italia. Pero se hizo famoso ante todo por sus tiros de espalda y laterales, que en aquel tiempo fueron festejados en los estadios de fútbol del mundo como sensaciones artísticas. Piola siguió siendo fiel al fútbol después de su carrera activa. Fue manager en Lazio Roma, entrenador de federación de la cantera juvenil, en 1976 asesor de la Asociación italiana de Fútbol y recibió en 1987 por la obra de su vida el Título de doctor honorífico de la Universidad de Roma.