Estrella de la Copa Mundial de la FIFA 1934: Guiseppe Meazza

Todo fan de fútbol conoce el ”Estadio Guiseppe-Meazza“ en Milán. Esta fantástica arena fue bautizada según Guiseppe “Peppino“ Meazza, una de las grandes personalidades del fútbol italiano.

Meazza nació el 23 de agosto de 1910 y fue un auténtico milanés y el gran ídolo de los Tifosi en los años 30 del siglo pasado. Los fans de la “Squadra Azzurra“ perdonan a Guiseppe Meazza incluso el cambio del club élite Inter de Milán al club de trabajadores AC Milán y de vuelta al Inter.

Con 13 años  Meazza se entusiasmaba por el AC Milán, pero debido a sus piernas ligeramente cruzadas no le admitieron al ”Milán“. En el Inter se le recibió con los brazos abiertos aunque primero tuvo que estar en la defensa cerrando huecos, en vez de dedicarse a su inclinación por la delantera. Cosa esta que el entrenador juvenil del Inter corrigió más tarde, lo que resultó en una gran suerte para el fútbol italiano. Meazza se convirtió en un futbolista genial y de éxito extraordinario . El joven con el cabello negro peinado seriamente hacia atrás era un delantero elegante, pero también muy eficaz con un marcado olfato por los goles.

Guiseppe Meazza fue el “padre“ del primer triunfo italiano de la Copa Mundial de 1934. “Peppino“ dio el nombre al Estadio de fútbol de Milán del barrio San Siro. (Foto: Feuer)

Fue campeón del mundo en 1934 y 1938 con Italia, tres veces goleador del año en la Primera Liga (1930, 1936, 1938), dos veces respectivamente campeón de la Copa Mundial (1930, 1935) y campeón italiano de la liga (1930, 1938) así como Campeón de la Copa italiana (1939) con el Inter de Milán. Meazza jugó también para el Juventus de Turín, Varese y Bergamo. En 476 partidos de liga (de ellos 408 para el Inter) Meazza metió 308 fabulosos goles (287 para el Inter). “Gol á la Meazza“ es entre los fans italianos una palabra que pasa de boca en boca.

Guiseppe Meazza comenzó su carrera con los mayores  en el Inter con 17 años a las órdenes del entrenador húngaro Weisz. Entonces daba gritos de júbilo la rosácea ”Gazzetta dello Sport“: “Nos recuerda al juego fresco, inteligente y retórico del jovencito Meazza, un reserva de alta calidad.“ Dos años más tarde el delantero era ya goleador del año.

El guardameta Gaviorno de Novara declaró después de un 0:8 contra el Inter: “Este Meazza no es ningún mediocampista, este Meazza es un demonio.“ En la selección nacional italiana realizó el ”diablo del gol“ en total 53 partidos internacionales, en los que metió 33 goles. Su primer partido internacional lo disputó el 20 de marzo de 1932 en Viena contra Austria (1:2), su último lo jugó ”Peppino“ el 20 de julio de 1939 en Helsinki contra Finlandia (3:2).

Como interior y mediocampista el italiano lanzó a su equipo en 1934 en el propio país al campeonato de la liga y fue elegido en el ‘Equipo Todo estrellas’. En el equipo del legendario profesor de fútbol y periodista deportivo Vittorio Pozzo, Meazza se contaba junto a Schiavio y Orsi entre los jugadores más prometedores. En cinco partidos metió dos goles y en la final en Roma contra Checoslovaquia preparó en la prórroga el 2:1 en el minuto 96 de Schiavio. No obstante, hubiera tenido que salir del campo en el minuto 58 por un gancho al hígado contra su rival Krcil.

El año 1938 fue para Meazza de mucho más éxito debido a sus éxitos adicionales de club. Ganó con el Inter de Milán el campeonato de la liga, fue por tercera vez goleador del año y defendió con Italia el título Mundial en Francia. El delgado Meazza, que sólo medía 1,69 m y pesaba 73 kilos, fue muchas veces uno de los jugadores sobresalientes de la Copa Mundial. “Peppino“ no sólo demostró tener cualidades de goleador (3 goles en los Mundiales), sino que el entre tanto “delantero colgante“ se había desarrollado como ”cabeza del equipo“, que dirigía como director el juego de los italianos. Silvio Piola, el nuevo mediocampista del equipo, hizo responsable a su compañero de sus brillantes actuaciones propias después del torneo de la Copa Mundial: “He vivido en la Copa Mundial ante todo de Meazza y de Ferrari.“

Guiseppe Meazza (cuarto por la derecha) fue una de las primeras super estrellas italianas. En 1938 llevó como capitán a la “Squadra Azzurra“ al segundo Título Mundial. (Foto: Feuer)

Fue duro para Meazza que  poco después de su segundo éxito mundial se viera envuelto en un accidente, que le dejó fuera de batalla para casi un año. La circulación sanguínea de su pie izquierdo ya no funcionaba bien. Las dificultades se mitigaron después de una operación, pero el delantero ya no volvió más a su condición anterior. Una vez finalizada su carrera activa Meazza trabajó como famoso periodista deportivo y  entrenador juvenil en el Inter de Milán.

Meazza fue uno de los primeros profesionales que ganó mucho dinero con el fútbol. Pero tan rápido como le entraba, tan rápido se le iba. Fue un hombre que vivía al día. Para su vejez le quedaron muy pocos bienes. Meazza falleció el 21 de agosto de 1979 a la edad de 69 años. La nación italiana se vistió de luto. Poco después de su muerte el Estadio de fútbol de Milán, que hasta entonces llevaba el nombre del barrio ”San Siro“, fue bautizado en ”Estadio Guiseppe-Meazza“. Pero para muchos fans alemanes de fútbol “Meazza“ significa algo especial. En este campo de fútbol la selección alemana consiguió en 1990 en camino hacia el título de la Copa Mundial cuatro victorias y un empate en los partidos de grupo así como en los octavos y cuartos de final.