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Cuando tiene que cumplir un itinerario y el tráfico se hace más denso, no es sólo el conductor quien debe aguantar la presión, sino también los neumáticos. Por ejemplo al rozar un bordillo en una parada. No nos podríamos imaginar una ciudad sin autobuses. Son más económicos y flexibles que un tranvía y garantizan movilidad, aún cuando el tráfico de vehículos privados llega a su límite. Los neumáticos de un autobús de ciudad también deben actuar al límite de su capacidad en el día a día: El cambio constante de fuerzas al acelerar, frenar y girar repentinamente supone un castigo continuo. Al hacer contacto con bordillos llegan los neumáticos convencionales al límite de lo que pueden dar de sí. Éste no es el caso de los neumáticos de autobús Continental, diseñados especialmente para garantizar fiabilidad y durabilidad. Dispone de flancos reforzados con materiales muy resistentes como si de una banda de rodadura adicional se tratara; para poder absorber los contactos habituales con el bordillo sin causar ningún daño óptico ni técnico.
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