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Leonardo da Vinci observó detalladamente a los pájaros en el cielo y utilizó lo que vio para diseñar sus dispositivos de vuelo. Hoy en día cuando vemos el mundo de los aeroplanos, nadie se para a pensar sobre lo que el viejo maestro italiano aprendió observando la naturaleza. Pero los nuevos resultados de la naturaleza están generando una mayor atención. Por ejemplo, considere la hoja del loto, la cual puede limpiarse a sí misma de toda suciedad (no importa cómo esté de aferrada) gracias a la especial textura de la superficie de su hoja. Actualmente, la Biónica - que examina de cerca la naturaleza para mejorar los productos técnicos - está comenzando de nuevo a cobrar una gran importancia, y por una buena razón: los principios de la naturalexa son el resultado de los procesos de evolución realizados durante cientos de años, en los cuales las más variadas aplicaciones se han optimizado. En contraste, nuestra tecnología es muy joven, y por este motivo es totalmente necesario aprender de la naturaleza cosas de aquí y de allí. ¿Hay también un potencial en el mundo animal y de las plantas que sirva para mejorar el diseño del neumático, incluso si la rueda como tal, no aparece en la naturaleza? Los sistemas de rueda fracasan en la naturaleza porque no es posible transferir material e información a través de un sistema por medio de venas. Los aspectos y las funciones individuales del neumático pueden ser mejorados observando la naturaleza. A penas, considere que un neumático está desarrollado con respecto a su aerodinámico ¿no sería una buena idea aprender a cerca de la piel del tiburón, la cuál optimiza su hidrodinámica, para disminuir la resistencia aerodinámica del neumático?. Una superficie similar a la piel del tiburón se utiliza ya en la industria del aeroplano con un gran éxito. Si observamos la naturaleza, el mundo de los animales y las plantas, vemos que la naturaleza podría contribuir y mucho, para mejorar la tecnología del neumático. Si pensamos en una tela de araña, vemos que su resistencia a los vientos fuertes y a los impulsos de una presa son sin duda importantes. Así pues, si analizamos la estructura de esta tela de araña y su uso, nos damos cuenta que se podría aplicar a un neumático para aumentar su durabilidad. Por otro lado, si la presión superficial de los animales se compara con la presión interna del neumático, los resultados son asombrosos. La presión interna del neumático es alto, incluso cuando se compara con la presión superficial de un gran elefante. Un gato es capaz de parar con apenas 0.6 presiones, mientras que la presión de un neumático de verano es de alrededor de 2.3. Y no es una sorpresa que los neumáticos tengan apuros en consegurilo en un terreno arenoso. Para mejorar la tracción del neumático en hielo y nieve, la naturaleza también proporciona varias inspiraciones. Por ejemplo, las estructuras del oso polar y pies de salamandra se pueden estudiar para transferir a las ranuras de la pisada del neumático. En difinitiva, no es una mala idea hacer uso de la naturaleza para optimizar los productos técnicos.
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